lun 3a. Sem Pascua (Id=278)
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Antífona de Entrada

Ha resucitado Jesús, el Buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir para salvarnos. Aleluya.
Surréxit pastor bonus, qui ánimam suam pósuit pro óvibus suis, et pro grege suo mori dignátus est, allelúia.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Señor, tú que iluminas a los extraviados con la luz de tu Evangelio para que vuelvan al camino de la verdad; concede a cuantos nos llamamos cristianos imitar fielmente a Cristo y rechazar lo que pueda alejarnos de él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

No podían refutar la sabiduría inspirada con que hablaba Esteban

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
6, 8-15

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes signos y prodigios en medio del pueblo. Algunos de la sinagoga llamada "de los Libertos", a la que pertenecían cirenenses y alejandrinos, y algunos de Cilicia y de la provincia de Asia, se pusieron a discutir con él; pero al no poder contradecir la sabiduría y el espíritu con que hablaba, sobornaron a unos hombres para que dijeran:
"Hemos oído a éste blasfemar contra Moisés y contra Dios".
De este modo amotinaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas. Luego, llegando de improviso, lo arrestaron, lo llevaron al Consejo y presentaron testigos falsos, que decían:
"Este hombre no cesa de hablar contra el templo y contra la ley. Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar santo y cambiará las costumbres que nos transmitió Moisés".
Todos los que estaban en el Consejo lo miraron con atención, y les pareció que su rostro era como el de un ángel.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 118, 23-24.26-27.29-30

Dichosos los que siguen la ley del Señor.
Beáti qui ámbulant in lege Dómine.

Aunque los poderosos conspiren contra mí, medito tus normas. Pues mis delicias son tus preceptos; tus normas, mis consejeros.
Dichosos los que siguen la ley del Señor.
Beáti qui ámbulant in lege Dómine.

Yo te expongo mi camino y tú me escuchas, enséñame tus normas. Enséñame la senda de tus decretos, y meditaré en tus maravillas.
Dichosos los que siguen la ley del Señor.
Beáti qui ámbulant in lege Dómine.

Apártame del camino falso, dame el gusto por tu ley. He elegido el camino verdadero, he deseado tus mandamientos.
Dichosos los que siguen la ley del Señor.
Beáti qui ámbulant in lege Dómine.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Non in solo pane vivit homo, sed in omni verbo quod procédit de ore Dei.

Aleluya.

Evangelio

No trabajen por el alimento que se acaba, sino por el que dura para la vida eterna

† Lectura del santo Evangelio según san Juan
6, 22-29

Gloria a ti, Señor.

Al día siguiente, la gente continuaba en la otra orilla del lago. Se habían dado cuenta de que allí solamente había una barca y sabían que Jesús no había embarcado en ella con sus discípulos, sino que éstos habían partido solos.
Otras barcas llegaron de Tiberíades, y se detuvieron cerca del lugar donde la gente había comido el pan, después que el Señor había dado gracias a Dios. Cuando se dieron cuenta de que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, subieron a las barcas y se dirigieron a Cafarnaún en busca de Jesús. Lo encontraron en la otra orilla y le dijeron:
"Maestro, ¿cuándo has llegado aquí?"
Jesús les contestó:
"Les aseguro que no me buscan por los signos que vieron, sino porque comieron pan hasta saciarse. Esfuércense por
conseguir no el alimento
transitorio, sino el permanente, el que da la vida eterna. Este es el alimento que les dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, lo ha acreditado con su sello".
Ellos le preguntaron:
"¿Qué debemos hacer para actuar como Dios quiere?"
Respondió Jesús:
"Esto es lo que Dios espera de ustedes: que crean en aquél que él envió".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, las ofrendas que te presentamos, y purifica nuestros corazones para que podamos participar dignamente en este sacramento de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Cristo, sacerdote y víctima

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él, con la inmolación de su cuerpo en la cruz, dio pleno cumplimiento a lo que anunciaban los sacrificios de la antigua alianza, y ofreciéndose a sí mismo por nuestra salvación, quiso ser al mismo tiempo sacerdote, víctima y altar.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]

Antífona de la Comunión

La paz les dejo, mi paz les doy; pero yo no se la doy como la da el mundo, dice el Señor. Aleluya.
Pacem relínquo vobis, pacem meam do vobis; no quómodo mundus dat, ego do vobis, dicit Dóminus, allelúia.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo resucitado nos has hecho renacer a la vida eterna; haz que este misterio pascual, en el que acabamos de participar por medio de la Eucaristía, dé en nosotros abundantes frutos de salvación y fortalezca nuestras vidas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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